10 de marzo de 2017

TRANSFORMACIÓN DIGITAL

¿Es la “transformación digital” el último buzzword de la innovación (palabreja de moda sin sentido)? ¿De qué hablamos cuando hablamos de “transformación digital”? Hace tres décadas irrumpieron los primeros sistemas informáticos de control de la producción (MES, Manufacturing Executing Systems), sistemas electrónicos que permitían la planificación de la producción y la trazabilidad de stocks en las plantas industriales. Las máquinas empezaban a estar gobernadas por computadores. La extensión de los sensores y autómatas programables informatizó los procesos industriales. Fue el inicio de la transformación digital de la empresa.

Pronto se extendió el control digital a capas superiores de gestión: calidad, mantenimiento, y finalmente planificación financiera, compras, y recursos humanos. Era la época de los ERPs (Enterprise Resource Planning): la globalidad de la gestión productiva y financiera de la compañía se visualizaba a través de pantallas de PC. Empresas como SAP u Oracle crearon referentes de buenas prácticas en gestión informatizada, y las pequeñas y medianas empresas se lanzaron a una carrera de incorporación de paquetes ERP para afinar la totalidad de sus procesos de gestión. Los CRM (Customer Relationship Management) completaron la arquitectura de los sistemas de información corporativos por el flanco del cliente. El CRM permitía una correcta segmentación, interpretación y fidelización de los mercados, mejorando la efectividad del márketing. Todos los procesos de negocio habían incorporado sistemas de información. Estábamos a final de los 90.

Internet, y  la burbuja dotcom engulló el boom de la informatización empresarial: la transformación digital  se extendió a la cadena de suministro durante los 2000, época en la cual emergió con fuerza inusitada el concepto de innovación en management. La innovación, a su vez, se tragó a internet, que se convirtió en un instrumento para generar nuevos modelos de negocio. Los originales gurús de internet se convirtieron en gurús de innovación. Los nuevos tiempos exigían la sincronización de los equipos de I+D de clientes y proveedores, con lo cual se integraron, en una vuelta de tuerca informática más, los sistemas digitalesde soporte a la I+D, bajo el nuevo paradigma de innovación abierta.

Pero hoy la transformación digital es mucho más que la incorporación de nuevas estructuras de soporte digitales a los procesos de negocio, sean cerrados (en el interior de la empresa) o abiertos a terceros. Tampoco es sólo la apertura de nuevos canales digitales de venta. La transformación hoy va de absorción estratégica de nuevas tecnologías disruptivas, todas ellas de base digital. Y es que la digitalización del mundo ha generado un fenómeno inusual: ha acelerado exponencialmente el desarrollo de nuevas tecnologías, y todas ellas llegan simultáneamente con una potencia sin precedente. La transformación digital es el resultado de la absorción, interpretación, implementación e institucionalización de este conjunto de tecnologías digitales. Entre ellas, Big Data (el tratamiento de los flujos masivos de información disponibles hoy a raíz, precisamente de la revolución digital, flujos que provienen de datos corporativos, datos de mercado, datos institucionales y redes sociales), Internet of Things (la evolución hacia un mundo de conectividad total: todo objeto estará conectado y en comunicación con el resto de objetos, evolucionando hacia lógicas e inteligencias sistémicas, no individuales), 3D-Printing (la posibilidad de imprimir, mediante tecnologías aditivas, cualquier objeto en cualquier punto, con customización total del mismo), robótica e inteligencia artificial (the next big thing: máquinas capaces de capturar datos del entorno –incluso entender voz natural o textos escritos-, procesar la información, extraer patrones, predecir eventos, tomar decisiones, dar instrucciones a otros sistemas, responder en voz natural, y aprender de sí mismas).

La aplicación combinada de estas tecnologías en la industria ha generado el nuevo paradigma de Industria 4.0: un modelo industrial capaz de competir a la vez en coste (con las ventajas de la producción en masa) y en flexibilidad (personalizando el producto), cosa incompatible hasta hace pocos años. Un modelo capaz de incrementar de forma sostenida su productividad mediante autoaprendizaje. Un modelo industrial dirigido por datos, eficiente y sostenible medioambientalmente.


¿Existen metodologías de transformación digital? ¿Se puede sistematizar la transformación digital de la empresa? Efectivamente, se puede evaluar sistemáticamente cómo aplicar cada una de estas tecnologías transformadoras a cada proceso de negocio, a producto, a experiencia de consumidor o a los mecanismos de comunicación y márketing empresariales. Se puede también explorar cómo generar nuevos modelos de negocio sinérgicos con el core business (o no) en base a esas tecnologías disruptivas. Se puede (y se debe) planificar la transición y diseñar el ecosistema que nos acompañará en este viaje. Existen metodologías que nos permiten implementar la transformación digital con eficiencia, viejas conocidas en el mundo de la innovación: design thinking, canvas, lean start-up, open innovation y blue ocean. Todas ellas aplicadas al enorme reto que tenemos por delante: convertir nuestras viejas corporaciones en nuevos fórmula 1 digitales preparados para competir en el mundo conectado de la hipervelocidad, de los datos masivos y de la inteligencia electrónica.

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